miércoles, 27 de enero de 2016

Remordimán y sus limitaciones


Siempre tuve facilidad para hacer sentir culpable a la gente. Desde chiquito. El hecho de que mis padres se separaran cuando yo tenía 3 años contribuyó muchísimo a mi formación en ese sentido: muy rápido aprendí a usarlo contra mi madre, cuando no quería acceder a alguna petición mía, o cuando yo hacía algo que no debía, y mi madre lo descubría al volver del trabajo. Yo simplemente me miraba los zapatitos con las manitos atrás y decía con la voz al borde del llanto: "Papi me hubiera dejado...es que estoy muy solito todo el día, cuando vos te vas...".
Jamás falló.

Cuando estaba en segundo grado de la primaria me caí de una escalera y me quebré el brazo izquierdo: pocas fracturas en la historia de la humanidad deben haber resultado tan útiles y tan usadas para distintas cosas. No sólo las maestras me prestaban especial atención, sino que mis compañeritos me ayudaban en las tareas. Bastaba con que yo pusiera cara de dolor (es una cara relativamente fácil de poner, con un poco de práctica todos los días frente al espejo) para que obtuviera lo que quería de todo el mundo. Hasta conseguí ponerme de novio con la nena más linda, aunque quiero creer que no fue solamente por remordimiento. Es cierto que fingí tropezar y caer un día que chocamos accidentalmente en el patio, durante un recreo. Es cierto que me aguanté las lágrimas a duras penas, diciendo "No es nada, no es na-ah-da...". Es cierto que ella estuvo preocupada el resto del día, y que a partir de ese momento fuimos inseparables, sobre todo después de que le dije que cuando ella me abrazaba me dolía menos.

A los 10 años yo ya sabía que tenía un don, y a los 15 decidí que no debía usarlo solamente en mi propio beneficio. A esa edad me convertí en superhéroe. Yo soy Remordimán.

Yo soy el que hizo suicidar al referí Ceballos recordándole los errores del Boca-Central. Debería haberlo filmado, con TeleBeam incluido:

- Bastardo, el penal que sancionaste ocurrió a una yarda del área grande.
- ¡Piedad, Remordimán, fue un error!
- Fueron demasiados errores, referee. Piensa en tu familia: no pueden salir a la acera por tu culpa. 
- Lo sé...lo sé...quiero morir...

Fui yo el que hizo que Victoria Xipolitakis saltara de esa cornisa:

- Remordimán, sé que manejar el aeroplano estuvo mal, que puse vidas en peligro...
- Cierra la boca, urraca desvergonzada. 
- Pero igual no me envergaron...
- No es por lo del avión, falsa melliza. Es por "Vicky Mouse"...esa porquería. Debería matarte yo mismo, pero no quiero ensuciarme la capa...

La vida de un superhéroe tiene momentos muy duros. Casi me quebré cuando debí luchar contra un ídolo de mi juventud:

- Remordimán, me das asco, vos y todos los que no apoyan ciegamente al movimiento Nac&Pop, nenenenene. 
- Fito, la gente tiene derecho a pensar distinto.
- ¡Circo Beat! ¡Rock and roll Revolution, orinate, perra! ¡Vueltas 139 Lexatin!
- Fito, lo que da asco son tus letras...
- ¡Arrrghhhh! ¡Chau chau mundo cruel!
- Sí, esa también...

Y no solo momentos duros: todos los superhéroes tenemos un punto débil, un enemigo mortal, algo que no podremos vencer nunca.
En mi caso, mis poderes funcionan solamente si el villano conserva algo de conciencia, de autocrítica, de alma. Algún mínimo resquicio de moral, algún recoveco aunque sea pequeño, como para que mis ataques puedan dañarlo.

Así que espero que de los políticos corruptos se ocupe la Justicia o Dios en persona, porque lo que es yo, no les hago ni cosquillas.





5 comentarios:

  1. Jajaja Remordiman! Sos un romántico incurable!

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  2. Encantada de conocerte Remordimán...(con acento en la a)...muy bien...parece que sos bravoooo!!!

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  3. Ahá...Mansilla...también conocida como Colgate, nombre de archivillana...Bienvenida y gracias!!

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  4. Ojo que a Batman también le dijeron loco, eh... ¡Muchas gracias, Agus!

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