Las siguientes son algunas notas destinadas a los extraterrestres que nos visiten en un futuro lejano, y forman parte de un grupo de notas más extenso, que tendrá su propia Etiqueta (*). Como lo más probable es que para cuando lleguen nosotros nos hayamos autoexterminado hace rato, estas notas están destinadas a completar el conocimiento que los E.T. ya tengan sobre los humanos, o que puedan conseguir en otro lado. Es decir, tratan de cosas que no encontrarán en nuestra ciencia, ni en los diarios, y que les servirán para conocernos más íntimamente, y tal vez lamentar nuestra irreparable pérdida.
1. El placer de una buena meada: Es casi seguro que ustedes, extraterrestres que llegaron cuando ya no queda comité de bienvenida, también tengan algún tipo de sistema excretor, algún mecanismo para expulsar lo tóxico de lo que ingieren, una vez procesado. Así que tal vez en esta nota se sientan un poco identificados: la coloco en primer término, por eso de la empatía.
¿Les produce también a ustedes, de vez en cuando, al margen del mero desahogo fisiológico, un placer tal que quisieran escribirlo en algún lado?
No siempre, pero a veces, dependiendo de la cantidad de pis o de la imposibilidad de evacuarlo, o de las circunstancias (los humanos teníamos más circunstancias que cosas realmente importantes, ya van a averiguarlo), llegado el momento concreto de conseguir mear, hizo que muchos tuviéramos experiencias místicas, que nos sintiéramos uno con el Universo, y que no besáramos el suelo del lugar sólo porque algunas gotas seguramente lo habían salpicado.
Ah, y el momento previo...Ese momento, antes de la micción imposible, en que todos los componentes están listos, en que la felicidad arranca desde algún punto en lo alto de la coronilla, y uno puede sentir claramente cómo el descenso del líquido tibio va iluminando las zonas por las que pasa, acariciándolas dulcemente (o no, según el ph) y relajándolas, llenándolas de un placer anticipado, con la promesa de un acontecimiento inminente lleno de gozo y algarabía, de una exaltación elemental, animal.
Humana.
2. Podrán decir que soy un pescador: John Lennon decía "Podrán decir que soy un soñador, pero no soy el único". Pescar tiene (tenía. Se complica un poco escribir para el futuro. Sepan disculpar) mucho de sueño, de ilusión. Estaban, claro, los que solamente querían sacar una corvina para hacerla a las brasas, y el pibe que con 2 bagres estaba contento, pero la enorme mayoría que ha tirado un anzuelo al agua, aunque no lo confesara, en algún momento ha imaginado que lo que engancharía sería un monstruo antediluviano, una especie desconocida y de tamaño similar al de Godzilla, metros más, metros menos. Y que sacarlo del agua sería épico: Ahab contra la ballena blanca.
Por supuesto, uno sabía que estaba pescando en poca profundidad, con un anzuelo para dorados, que cualquier cosa por encima de los 20 kilos se iba a llevar todo. Pero igual..
Uno decía Pero podría pasar...un bicho viejo que por desorientado acabe acá, que se clave por distraído...Que doble la caña como aquel surubí, pero más, mucho más...Que la rompa, que me tire al agua, pero que antes me deje verlo...
Pescar era mirar la línea e imaginar que se hundía en otra dimensión.
3. Antes de dormirnos: Había un momento extraordinario en nuestras vidas, pero también efímero y angustioso. Justo antes de dormirnos, se nos ocurrían cosas geniales, escuchábamos (componíamos) la mejor música, el mejor cuento, la mejor historia. Por unos segundos, también, podíamos dirigir parcialmente nuestros sueños, podíamos elegir la aventura erótica o la espacial, y todo era como si fuera real, o tal vez mejor: si queríamos podíamos imaginar la caída del precipicio, pero sin el dolor.
Pero, por más empeño que le pusiéramos, esto duraba apenas unos segundos. Después nos dormíamos normalmente, y en el mejor de los casos soñábamos con Silvia Suller.
Y al despertar nos quedaba la sensación de haber vivido unos segundos fenomenales, donde nos ocurrió algo genial o donde inventamos algo genial. Pero nunca pudimos recordar nada.
Esa, creo yo, fue la raíz de la angustia humana: el vislumbrar constante de algo maravilloso durante un instante, y la certeza de que nunca íbamos a alcanzarlo...
..., y encima después lo tapaba todo Silvia Suller...
(*) Las Etiquetas son una forma de agrupar notas del mismo estilo. Aparecen debajo de cada post, y haciendo clic sobre el nombre se pueden ver todos los relacionados.
Pero, por más empeño que le pusiéramos, esto duraba apenas unos segundos. Después nos dormíamos normalmente, y en el mejor de los casos soñábamos con Silvia Suller.
Y al despertar nos quedaba la sensación de haber vivido unos segundos fenomenales, donde nos ocurrió algo genial o donde inventamos algo genial. Pero nunca pudimos recordar nada.
Esa, creo yo, fue la raíz de la angustia humana: el vislumbrar constante de algo maravilloso durante un instante, y la certeza de que nunca íbamos a alcanzarlo...
..., y encima después lo tapaba todo Silvia Suller...
(*) Las Etiquetas son una forma de agrupar notas del mismo estilo. Aparecen debajo de cada post, y haciendo clic sobre el nombre se pueden ver todos los relacionados.

Buenísimo Ser, pero me voy a mear .....
ResponderEliminarDichoso de vos...!
ResponderEliminarGeniooooo! Pero por que la Cirio, Suller o Xipolitatis??? Jajaja!!!
Eliminar¡No mezcles a Jesi en esa chusma, te lo pido por Dios!!!
EliminarGeniooooo! Pero por que la Cirio, Suller o Xipolitatis??? Jajaja!!!
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